El sábado en la mañana, me disponía a viajar como todos los fines de semana, de repente, volteé y me encontré de frente con una montaña de ropa, que amenazaba con derrumbarse, obviamente la ropa estaba total e inconfundiblemente: SUCIA!, nada qué hacer, la próxima semana no tendré nada que colocarme, bueno, nada decente para ir a trabajar.

afuera, comenzaba a llover.... llovizna lenta, menuda, de esa que empapa, y casi ni se ve.

salí del apartamento, me emocionó ver un taxi desocupado, así que le coloqué la mano y me dispuse a abordarlo, cuando: cataplum!!!!!!, mis pies se enredaron y me fuí de cara contra el mundo, hubiese querido tener una cámara para ver en resolución lenta mi caída, me atrevo a decir: caída libre, aceleración: 9,8 m/ s2, m: ( top secret ), t: incalculable. cuando volví en mi, el taxista y otros mas me estaban levantando del piso, asustados gritaban: demande al edificio, demande al edificio, eso está prohibido. yo que no sabía qué estaba prohibido, me incorporé, la pierna me dolía mucho, y el brazo derecho también, volteé y me dí cuenta del causante de mi caída: una cadena, de esas que colocan para que los carros no parqueen, estaba tan baja que no la ví, de hecho, paso por ahí todos los dias y nunca la había visto. Adolorida de mi cuerpo, no del oso, lo confieso, subí al taxi, y le dije: al terminal, señor....

Llegué a mi destino, en el cual mi hija me esperaba presurosa para asistir a una piñata (de esas interminables ), me lavé el codo, isodine.... pero, cuando fui a mirar el estado de mi rodilla: el pantalón se había pegado.... recordé mis años de infancia, calenté agua, la vertí sobre el pantalón, y despegué cuidadosamente la tela... isodine, y a la piñata....

El Domingo, a eso de las 6, pm, recordé que no había separado pasaje para las 4:30 a.m del dia siguiente, lunes, como todos los lunes, me dirigí al teléfono, y mi hija con tono exigente y angustiado me dijo: mami, mi comidita!. ante esto, cogí el teléfono, la sanduchera ( aclaro, artesanal ), el queso, el pan, el jamón, avena, leche, y mientras marcaba el teléfono que sonaba ocupado para apartar mi cupo en la buseta, ah, y también pensaba en el miedillo que le entró a mi pareja ( no se de qué, pero sospecho, pecho ) el sandwich ya olía deli, mi hija gritaba un poco mas de lo acostumbrado, de repente: cogí el mango de la sanduchera no por la parte de madera, si no por la parte de metal: conclusión: quemadura!!!!, yo, de seguridad industrial!, me quemé la mano. Una gran grosería salió de mi boca, el ardor era insoportable.... me calmé, agua sobre la mano, una cosa a la vez, atención mujer que te vas a acabar con esta pensadera que no te deja en paz ( la loca de la casa ), lo que haya de pasar pasará, ya lo sabes....

Mariana comió, hice la reservación, curé mi mano, la rodilla me duele, el codo también, el corazón un poco, como preparándose... es mejor para que no duela tanto, por que cuando a los hombres les entra el miedillo, pueden salir corriendo y es mejor estar preparada!.

Decidí que la próxima semana, va a ser mi semana!, totalmente exitosa, felíz y sin contratiempos, y sin eventos inesperados.