En realidad estoy muerta de la risa y no paro de pensar acerca de todo lo que ha pasado últimamente.

Y la verdad, esto solo me puede pasar a mi, ni siquiera al chavo, a pablo remalas o a Echeverri.

No, solo a mí, a huerfanita.

Este post no es acerca de mis terribles decepciones amorosas por que no quiero aburrir a nadie, es acerca de una reflexión acerca de las malas pasadas que nos juega nuestro corazón cuando nos empeñamos en querer creer en algo.

En muchas oportunidades, esto es bueno. Nos lleva a ser mejores personas, profesionales, negociantes, empresarios. Pero en los terrenos del amor…… no es tan bueno.

Leí en un artículo acerca del amor y la pareja perfecta, y la regla número 1 es:

Enamórate de alguien que también te ame. Esta es la premisa primordial para que no sufras.

Y SIIIIIII, no garantiza el no sufrimiento, pero al menos no acorta su aparición.

En fin, el sueño terminó hoy, esta mañana a las 9:02 min. en una llamada celufónica que tuvo una duración de 42 minutos.

Y es que caí en cuenta (tuve ayuda, de el, lo confieso) que definitiva e irremediablemente nada era cierto, que solamente yo me empeñé en creer que podía ser lo que no es.

Espero que la risa no irónica que tengo en este momento, no se convierta en llanto profundo mezclado con cerveza barata cuando se aproxime el fin de semana.


Pero, al fin y al cabo, fui feliz por un breve lapso de tiempo, hace rato no me sentía especial, querida, importante, así que le agradezco en el alma haberme devuelto esa alegría al despertar y querer vivir con gran intensidad.

Claro, este agradecimiento va para mi corazón, únicamente, y de una vez le digo que no pienso seguir haciéndole caso, cerraré mis oídos a tus necios consejos, y me concentraré en lo que debe ser racional y posible.

Fue un gran tiempo corazón, pero ya pasó. Brindemos y sigamos adelante, sé que te quebrarás en los´próximos 5 minutos, pero te curaré como siempre....